Hay momentos en los que la tristeza deja de ser una emoción pasajera y se convierte en un estado que lo inunda todo. Es posible que sientas que te has quedado sin energía, que las cosas que antes te gustaban han perdido el sentido o que vivir el día a día se ha convertido en un esfuerzo titánico.
En nuestro gabinete, sabemos que la depresión no es «estar un poco triste» ni es cuestión de actitud o pereza. A menudo, es la respuesta de nuestro cuerpo y nuestra mente cuando las circunstancias nos han superado o cuando hemos perdido el contacto con lo que nos nutre.
No es culpa tuya Uno de los síntomas más duros de la depresión es la culpa: sentir que «deberías estar bien» o que no tienes motivos para estar así. Queremos decirte que lo que sientes es válido y tiene una explicación dentro de tu historia y tu contexto actual.
No importa cómo la sientas La depresión no tiene una única cara. No necesitas cumplir un listado de síntomas de libro para pedir ayuda. Atendemos a la persona, no a la etiqueta clínica. Puede que te sientas identificado/a con situaciones muy distintas:
El vacío: Quizás no sientes una gran tristeza, sino una apatía profunda, una sensación de «estar anestesiado/a» o desconectado/a de todo.
El peso físico: Sientes un cansancio que no se va durmiendo y te cuesta arrancar cada mañana.
La «depresión funcional»: Cumples con tu trabajo y tus obligaciones, sonríes por fuera, pero por dentro sientes que estás vacío o roto.
La desesperanza: Sentir que nada va a cambiar o que eres una carga para los demás.
¿Cómo vamos a salir de aquí? Sabemos que ahora mismo puede parecer imposible ver la luz, pero no tienes que hacerlo solo/a. Nuestro trabajo consistirá en:
Entender el «para qué»: Comprender qué función está cumpliendo este parón en tu vida y qué circunstancias te han llevado hasta aquí.
Reconectar poco a poco: No te vamos a pedir grandes cambios de golpe. Trabajaremos paso a paso para que vuelvas a acercarte a las cosas que te dan vida y sentido, a tu propio ritmo.
Romper el aislamiento: Ayudarte a salir del bucle de pensamientos negativos y rumiación que te mantiene atrapado/a.